miércoles, 11 de noviembre de 2009

El cuento de: Cómo comenzar a ir al baño y dejar los pañales.

Para una madre inexperta en ese tema existen muchas dudas sobre cómo abordarlo, cuando mi hijo cumplió la edad en que la mayoría de la gente te comienza a cuestionar sobre por qué lleva pañales o cuando dejará de usarlos se entiende aún más el nerviosismo que se experimenta, como en todo tema de crianza, siempre saldrán comentarios equivocados de personas muy cercanas a nosotros, sin mala intensión muchos, pero que pueden llegar a hacernos dudar de lo que decidimos, pasa sobre todo porque es difícil entender lo que se lee cuando no se tiene experiencia.

Leí muchas cosas sobre el control de esfínteres, sobre la maduración biológica y los consejos de no hacer nada realmente elaborado para que se dejen los pañales, ya que la maduración solo llega con el tiempo correcto de cada organismo, pero claro eso se lee más sencillo de lo que las cosas pasan en el día a día. Soporte muchos comentarios del tipo “es que es así, por qué aún no va al baño”, “pero cuando vas a quitarle el pañal”, “así no va a poder ir a la escuela”, etc. Los cuales solucioné con cortas charlas a cerca del control de esfínteres, es por esto importante informarse acerca de los aspectos biológicos de la maduración.

Una parte importante de la maduración biológica, es que está unida a la maduración personal, del individuo, es decir que nuestro hijo(a) va a experimentar cambios muy notorios, se va a transformar de bebe en niño, y son estos cambios de conducta, aunados a detallitos biológicos (como el que ya amanece el pañal seco) los que nos pueden ayudar a comenzar el camino de dejar el pañal de lado. Serán muy notorios los cambios de conducta, como que ya dicen más palabras, sus conversaciones se hacen más completas, recuerdan muchos más detalles, su motricidad es más segura, también crecen en talla y peso, es decir que uno como madre de repente cuando voltea verlos ya no son más unos bebes por mucho amor que les tengamos, se encoge un poquito el corazón y se sabe muy dentro que nuestro bebe es ahora ya un niño.

En el caso de mi hijo que está por cumplir los 3 años y medio, tenia bien claro algo, yo misma no iba a presionarme con el tiempo, así que aunque hubo días que dudaba de si estaba yendo bien, tenía suficientes cosas que hacer para que se me olvidara la presión, ese fue mi primer acierto.

El proceso fue más o menos el siguiente: Casi un mes antes de dejar el pañal, mi hijo ya me preguntaba muchas cosas, así que dentro de nuestros temas de conversación cotidiana le contaba que ya estaba creciendo y que pronto dejaría de usar el pañal y iría a ir al baño como papá y mamá. Después le decía que él iba a tener un bañito de su tamaño, y le preguntaba de qué color le gustaría, también le fui platicando de que en lugar del pañal usaría calzoncito y que en el ya no podía hacerse popo o pipí por que no estaban hechos para eso.

Primero todo platicado, una que otra vez lo llegue a dejar sin pañal, más por comodidad de todos, porque de repente se escapaba en los cambios de pañal, algunas veces de le salió la pipí pero en la mayoría pedía su pañal para hacer. Luego por fin me decidí a comprar esos asientos adaptados para la taza de baño (35 pesos) por que el tema bacinica no me atraía en nada, son caras y la verdad es que no sabía bien que comprar.

Llegue a sentar dos veces a mi hijo pero no le gusto simplemente me dijo que lo bajara, siempre accedí y nunca presione, poco después mis hermanas me regalaron un adaptador acolchado (en remate y usadito les costó 5 pesos, pero en perfecto estado), mi hijo no le gustaba para nada, pero sucedió que mientras avanzábamos lentamente en la experimentación un día sin más metas o planeaciones le dio por sentarse en él y por fin la pipí salió…recuerdo que le dije cosas de asombro, pero nada exagerado, simplemente reforcé su confianza y su curiosidad en esta nueva actividad. El mismo se sorprendió de esta nueva habilidad y cuando vio que la popó también podía salir sin “problema”, parece que le dio mucho gusto.

Y por fin sucedió que, después de que una semana entera en que nos pasábamos las mañanas yendo al baño (por las tardes y las noches siempre le ponía pañal porque se me complicaba pensar en estar yendo y viniendo del baño), una noche en que estaba especialmente activo le pregunté si deseaba pañal nocturno y me dijo que no, claro que esto coincidió con que la mañana anterior había amanecido con el pañal seco, así que me aventuré a dejarlo solo con un short y su pantalón de piyama, fue increíble me sentía emocionada y temerosa, pero al día siguiente amanecimos secos y felices y desde ese día ya no uso más pañales.

Dos semanas antes de que los dejara totalmente le compre cerca de 15 calzones desechables (40 pesos) que nos trajeron más complicaciones que otra cosa, mi hijo no logro diferenciar el pañal del calzón desechable, así que servía para lo mismo, me di cuenta correctamente que prefería comprarle calzoncillos de tela (5 de 10 pesos c/u) y lavarlos en caso de accidente que causarle algún tipo de confusión.
Debo hacer notar que ese negocio de los calzones desechables se sustenta a mi modo de ver en que se obliga a los niños a dejar el pañal muy tempranamente, de tal manera que los padres lo único que hacen es cambiar de un desechable a otro pero como socialmente esta aceptado que un bebe-niño de 2 y tantos años se haga en su calzón desechable…púes.

Ah! Y la nica-nica, por fin compre una en los remates de mi amiga Nahuatl de Centro La Milpa (5 pesos), mi hijo no deseo verla por un rato y como siempre en una emergencia y sin meta alguna, decidió sentarse y ahora hasta le cantamos una canción. En total fueron menos de 200 pesos mexicanos lo que me costó tener lo necesario para esta travesía (les pongo precio por que actualmente le ponemos más atención a los dineros) pero más que el coste de dinero, me quedo un amor grato por el respeto al desarrollo de nuestros hijos, porque así, con respeto, amor y confianza, se disfrutan mucho este tipo de cambios que en la crianza son sumamente importantes para ambos bandos, los padres y los hijos.

Respeten los ritmos de sus hijos, y pongan atención a su personalidad y a su desarrollo y seguro se llevan sorpresas así de hermosas.

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